Hoy por fin volveré a sentirme Ana de nuevo. Son las diez de la mañana y mi día recién comienza. No quiero arruinarlo, no voy a desayunar. Comer es caer en la tentación para mí, es empezar con algo que después cuesta dejar.
Tengo ganas de hacer muchas cosas, y sólo podré hacerlas si me siento bien conmigo misma. Por eso debo dejar de comer, seré feliz saliendo a la calle con mi abdomen totalmente chato, con mis brazos esqueléticos, con mis clavículas bien marcadas. Quiero sentirme bien.
De ahora en más cuidaré a mi cuerpo, no lo contaminaré con basura como chocolate, mayonesa, grasas, aceites. Lo dejaré ser puro tal cual como debe ser, lo dejaré mostrar los huesos de los que está hecho. No más grasa, no más panza, no más rollitos. NO MÁS COMIDA.

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